La voz que te habla mal por dentro no se va discutiendo con ella. Se va dándole otra al lado.
Si al mirar hacia adentro aparece algo demasiado grande, para y abre los ojos. Mira alrededor, siente los pies. No es que lo estés haciendo mal.
Esto acompaña, no sustituye atención profesional, y ninguna de estas prácticas es un tratamiento. Si lo que sientes no baja o te asusta, habla con alguien de salud mental.